27 de enero de 2026
Trump dijo que elevará los aranceles a Corea del Sur por el bloqueo legislativo al acuerdo comercial

El presidente estadounidense anunció que subirá los impuestos de importación del 15 al 25 por ciento en represalia porque la Asamblea Nacional surcoreana no ha ratificado el pacto firmado hace seis meses
El sector automotriz surcoreano es el más vulnerable ante la amenaza arancelaria. En 2024, las exportaciones de automóviles desde Corea del Sur alcanzaron los 70.780 millones de dólares, de los cuales el 49,1 por ciento correspondió a envíos hacia Estados Unidos. Las autopartes representaron otros 8.220 millones de dólares en exportaciones al mercado estadounidense, el 36,5 por ciento del total de componentes automotrices que el país asiático vende al exterior. Empresas como Hyundai y Kia, que en 2024 exportaron más de 707.000 vehículos híbridos y eléctricos, verían severamente afectada su competitividad si los aranceles suben al 25 por ciento.
El caso surcoreano ilustra el patrón que Trump ha establecido en su segundo mandato: uso agresivo de amenazas arancelarias para forzar negociaciones que beneficien a Estados Unidos, seguido de cambios abruptos de posición cuando los socios comerciales no cumplen con los términos acordados. La semana pasada, el presidente estadounidense amenazó con imponer aranceles a ocho naciones europeas si Washington no obtenía control sobre Groenlandia, aunque posteriormente retiró el ultimátum tras reuniones en el Foro Económico Mundial de Davos.
Desde Seúl, el gobierno de Lee Jae Myung no ha emitido una respuesta oficial a la amenaza de Trump. Fuentes parlamentarias citadas por medios surcoreanos sugieren que existen divisiones internas sobre los términos del pacto, particularmente respecto a las obligaciones de inversión y su impacto en el mercado cambiario local, aunque estas consideraciones parecen insuficientes para explicar meses de inacción legislativa.La falta de ratificación deja a Corea del Sur en una posición de extrema vulnerabilidad. Si Trump ejecuta su amenaza, los fabricantes surcoreanos no solo perderían competitividad frente a Japón y Europa, sino que también podrían ver erosionada su participación en el mercado estadounidense frente a productores locales. Para un país cuyas exportaciones representan aproximadamente la mitad de su producto interno bruto, las consecuencias podrían extenderse más allá del sector automotriz y afectar la recuperación económica que Lee prometió durante su campaña electoral.

