2 de marzo de 2026
�??Se siente distinto, podría cambiar el destino de Medio Oriente�?�: el testimonio de una argentina en Israel
Mientras Israel e Irán profundizan una escalada militar, Den Segalis relata cómo es vivir una jornada de sirenas, explosiones y corridas constantes hacia un refugio antiaéreo, entre el miedo, el agotamiento y la incertidumbre de no saber cuándo volverá a sonar la próxima alarma
La voz sonaba apurada, entre murmullos y pasos acelerados. Den aseguró que se la pasó horas enteras entrando y saliendo de un refugio antiaéreo mientras sonaban sirenas y se escuchaban explosiones por los bombardeos que cayeron sobre la ciudad de Tel Aviv.
“Esperemos que sea un ataque rápido y toda la gente pueda salir y esté todo bienâ€, relató mientras se dirigÃa a un hotel cercano que cuenta con un espacio blindado. “Miren lo que es la puerta. Es el refugio de un hotel, es grande, tiene baños, armarios, tele. Pegamos un refugio espectacularâ€, describió Den, intentando transmitir calma. Pero la tensión era evidente. Afuera, los misiles sobrevolaban -y aún siguen sobrevolando- el cielo israelÃ.La jornada que relató la argentina se enmarca dentro de unaTras su muerte, el gobierno iranà calificó el hecho como una “declaración de guerra contra los musulmanes†y prometió una represalia “nunca antes vistaâ€. En respuesta, Israel lanzó ataques aéreos masivos sobre objetivos estratégicos en Teherán con el objetivo declarado de “establecer superioridad aéreaâ€.El conflicto rápidamente se extendió por la región: misiles y drones iranÃes impactaron o activaron alertas en Israel, Qatar, Bahréin y Emiratos Ãrabes Unidos. Las sirenas volvieron a sonar sobre Jerusalén y Tel Aviv, mientras la comunidad internacional convocaba reuniones de emergencia ante el riesgo de una guerra regional abierta.Una hora después empezaron las sirenas. “A partir de ese momento no paramos un minuto de entrar y salir del refugio. Entrábamos, pasábamos la ola de misiles, salÃamos, volvÃamos a entrar. Perdimos por completo la noción del tiempoâ€, remarcó.
La joven, que vive frente a la playa en Tel Aviv contó que en un breve intervalo, intentó caminar unos metros para ver el atardecer. “Dije: ‘Tengo ganas de ir un minuto a ver el sol’. Fuimos muchos los que tuvimos esa idea. Y al toque volvió a sonar la sirena. Después ya no volvà a ver el solâ€, recordó.La escena se repitió durante horas. El teléfono vibrando sin parar, aplicaciones oficiales indicando cuándo correr y cuándo permanecer bajo techo, rumores que circulan dentro del refugio, personas mayores, familias con niños pequeños, turistas atrapados por el conflicto.Uno de los momentos más duros del dÃa fue cuando un misil impactó en Tel Aviv. “Retumbó todo el refugioâ€, contó. Poco después se confirmó que al menos una persona habÃa muerto y más de veinte resultaron heridas.
“Es un vaivén constante de emocionesâ€, describió. A la noticia del fallecimiento de Khamenei —que, admite, a algunos les generó alivio pensando en el pueblo iran× le siguió la realidad inmediata del miedo: nuevos misiles, algunos más difÃciles de interceptar que los lanzados horas antes.Israel cuenta con sofisticados sistemas de defensa aérea, pero la saturación de proyectiles y drones genera incertidumbre. “Sabemos que los misiles que tiraron esta última vez y los que probablemente tiren por la noche son más difÃciles de interceptarâ€, dijo.La decisión más difÃcil llegó al final del dÃa: ¿intentar dormir o permanecer alerta?. “Irse a dormir implica relajar el cuerpo y quizás volver a estresarlo y despertarse con la sirena, que es terribleâ€, explicó. Muchos, aseguró, no lograban conciliar el sueño por la tensión acumulada.
“Tenemos un montón de pasos dados en el celularâ€, bromeó con ironÃa, en referencia a la cantidad de veces que corrieron hacia el refugio. Pero el cansancio es real: “La cantidad de veces que corrimos hoy no tiene nombreâ€.En sus publicaciones, Den evita entrar en debates polÃticos. “Más allá de cualquier ideologÃa, esto es lo humanoâ€, sostuvo. “Hay algo en el aire cuando sabés que puede ser un dÃa que cambie el rumbo de Medio Oriente. Se siente distinto, más denso, más realâ€.Entre puertas blindadas, televisores encendidos y niños que preguntan qué está pasando, la vida continúa en pausa. “Es un dÃa que sé que no voy a olvidarâ€, concluyó mientras el cielo volvió a iluminarse por la intercepción de otro misil y adentro del refugio el silencio tenso lo decÃa todo.
