4 de febrero de 2026
La OTAN comenzó la planificación de sus operaciones para reforzar el control en el Ártico

La operación busca contrarrestar la presencia rusa y china en una zona de creciente importancia estratégica por sus recursos naturales y nuevas rutas comerciales
El comandante supremo aliado en Europa, el general Alexus Grynkewich, había indicado el pasado 22 de enero, durante la reunión de jefes de Defensa de la OTAN, que el mando aún esperaba directrices políticas para avanzar con la operación. El general estadounidense explicó entonces que el mando de las fuerzas conjuntas de la Alianza en Norfolk, Virginia, que supervisa la región nórdica y el Ártico, estaría “muy bien posicionado” para liderar las operaciones en la zona polar.
Rusia, que controla más de la mitad del litoral del Polo Norte, posee dos tercios de las reservas de hidrocarburos de la región en su Zona Económica Exclusiva y ha invertido masivamente en infraestructura portuaria, bases militares y capacidades de rompehielos para asegurar su dominio sobre la Ruta del Mar del Norte. El Ártico alberga además importantes depósitos de minerales críticos como tierras raras, cobalto, níquel y platino, elementos esenciales para las industrias tecnológicas y de defensa.
Beijing busca acceso preferencial a los recursos minerales y energéticos del territorio ruso en la zona, y ha intensificado su cooperación con Moscú en megaproyectos como Yamal LNG y Arctic LNG-2. Para China, con el 46% de su PIB dependiente del comercio marítimo, garantizar el acceso a las rutas polares resulta fundamental para su seguridad económica y su proyección como potencia global.
El presidente estadounidense anunció entonces que habían establecido “el marco de un futuro acuerdo” respecto a Groenlandia y toda la región polar, aunque los términos exactos del entendimiento permanecen envueltos en opacidad. Trump justificó su presión sobre la isla argumentando que Dinamarca carece de capacidad militar para protegerla de las ambiciones rusas y chinas.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha rechazado categóricamente cualquier posibilidad de negociar la soberanía sobre Groenlandia. “No tiene absolutamente ningún sentido hablar de la necesidad de que Estados Unidos se apodere de Groenlandia”, declaró en enero, y advirtió que un ataque de un país de la OTAN contra otro miembro de la Alianza significaría “el final de la OTAN”.
Los ministros de Defensa de la OTAN tienen previsto reunirse el próximo 12 de febrero en Bruselas, donde se espera que aborden el futuro de Arctic Sentry y la estrategia aliada en la región polar. El secretario general Rutte ha defendido en múltiples ocasiones que la defensa del Ártico es “una prioridad” para la Alianza Atlántica, y ha asegurado que los estados miembros debaten los “próximos pasos” para garantizar que la zona “siga siendo segura”.


