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4 de febrero de 2026

Por qué se duerme mal la primera noche en un lugar desconocido

Científicos de Japón analizaron la actividad cerebral de ratones expuestos a ambientes desconocidos. Cómo los resultados abren nuevas posibilidades para tratar trastornos del sueño y la ansiedad

>Pasar la primera noche en un hotel, una casa ajena o cualquier sitio nuevo suele traer consigo vueltas en la cama y Un grupo de científicos de la Universidad de Nagoya, en Japón, se propuso resolver este misterio tan frecuente.

Lo que descubrieron podría cambiar nuestra forma de entender el insomnio en lugares desconocidos. Tras estudiar ratones, el equipo identificó un grupo de neuronas llamado IPACL CRF.

“El cerebro se mantiene alerta para protegernos de posibles peligros cuando no reconoce el lugar”, explicó el doctor Daisuke Ono, responsable del estudio.

Dormir mal la primera noche no es casualidad. Los experimentos demostraron que, si los científicos desactivaban estas neuronas, los animales conciliaban el sueño rápidamente aunque estuvieran en lugares nuevos. Si las estimulaban, los ratones permanecían mucho más tiempo despiertos.

La neurotensina no actúa sola. Después de liberarse, llega a otra región del cerebro llamada sustancia negra, que regula el movimiento y la atención.

“La neurotensina luego afecta la sustancia negra, un área cerebral que controla el movimiento y la atención”, subrayó Ono. Esta conexión ayuda a entender por qué, por instinto, el cerebro se mantiene medio despierto en lugares desconocidos.

El equipo recordó que este mecanismo no es exclusivo de los ratones. “Tanto la amígdala extendida como la sustancia negra existen en todos los mamíferos, incluso en humanos”, explicaron los científicos. Por eso es probable que tengamos circuitos cerebrales parecidos.

Durante décadas, los médicos han visto que dormir en un sitio nuevo despierta un “modo guardián” en el cerebro. Una parte se mantiene activa, como si hiciera vigilia.

“El cerebro parece mantener un ojo abierto hasta confirmar que el entorno es seguro”, resumió el estudio. Este sistema tiene sentido desde la evolución. Quien dormía profundamente en un lugar extraño podía estar en peligro. La vigilancia nocturna nos ayudó a sobrevivir.

Muchas personas con insomnio, ansiedad o TEPT sufren vigilancia nocturna excesiva. Los científicos creen que los fármacos que actúan sobre la vía de la neurotensina podrían ayudar a dormir mejor.

También podría ayudar a quienes viajan frecuentemente por trabajo o sufren jet lag, ya que conocer el mecanismo facilitaría estrategias para adaptar el cuerpo a nuevos horarios y ambientes.

Para ilustrar el hallazgo, los autores mostraron imágenes de las neuronas IPACL CRF, marcadas en verde, que se activan cuando los ratones exploran un entorno inédito y liberan neurotensina para mantener el estado de alerta. El equipo cree que este avance es clave para entender cómo el cerebro regula el sueño y la vigilancia.

“Es probable que nuevos tratamientos puedan dirigirse a este circuito y mejorar la calidad de vida de quienes sufren insomnio o ansiedad”, concluyeron los investigadores. Así, el descubrimiento transforma una incomodidad nocturna en una pista sobre cómo nuestro cerebro nos protege.

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