10 de junio de 2025
Los recuerdos de Costa Febre en 35 años junto a River Plate: el dolor del descenso, la gloria en Madrid y el sueño del Mundial de Clubes
El histórico relator de la campaña millonaria hizo un repaso desde sus inicios hasta este presente, en el que aspira a poder viajar a los Estados Unidos. Su especial vínculo con Gallardo
“Mi inicio como relator de la campaña de River nació por una idea de Santo Biasatti, que era el director artÃstico de radio Del Plata, que travesaba por un momento extraordinario. Me citó allà y desde que arrancó la reunión, habló sin parar y no me dejó meter ni un bocado (risas). Entre otras cosas, me quedó grabado cuando me dijo que todos los relatores éramos unos tontos, que yo iba a ser una figura, un emblema y un referente para la gente de River. Yo no le creÃa nada. Cuando me dejó un espacio, le hice dos preguntas. La primera fue si iba a tener libertad para opinar y me respondió que dijera lo que quisiera. La segunda, fue por lo que habÃa dicho de los relatores. Allà me dijo que era porque nadie se habÃa dado cuenta que se tenÃa que hacer la campaña de River. Todo lo que me prometió, lo cumplió. Comenzamos en la FM de Del Plata, en enero de 1991, a los seis meses, pasamos a la AM y fue el inicio de un camino que ya tiene 35 años. Armando Pérez, quien luego fue presidente de Belgrano e interventor de AFA, nos ponÃa su avión particular para que pudiésemos viajar a cualquier lugar para las transmisionesâ€.
Allà habÃa un espacio vacÃo. Boca habÃa tenido sus transmisiones radiales partidarias muchos años atrás, y volvió a esa huella desde mediados del ’88 con Héctor Caldiero por Mitre. Pero River carecÃa de ese lugar. La idea estaba, pero el tema era elegir bien a la persona que le pusiera la voz al sentimiento de los Millonarios. Sin dudas, la elección de Costa Febre fue la más acertada, porque se ganó la preferencia de la gente: “Me di cuenta que me estaba metiendo de verdad en los hinchas de River cuando cumplimos 10 años. Hicimos una gran fiesta en el hotel Sheraton, donde el salón principal desbordaba de gente y contamos con la concurrencia de todo el plantel. Allà percibà el cariño de los simpatizantes y el respeto de los colegas. Me sentà definitivamente seguro, en un ambiente tan difÃcil como el nuestro y sumamente venenoso como son los pasillos de River (risas). Un éxito o un fracaso de televisión se generan de un dÃa para el otro. En la radio es distinto, porque cuesta mucho hacer un producto que se sostenga en el tiempo, sobre todo con el fútbol. Yo empecé en una época donde no habÃa tanta gente joven relatando y eso es algo que me ayudó mucho. Pasados 35 años, me siento bien, fuerte, pero sé que esto no se va a estirar mucho tiempo másâ€. Lito menciona los pasillos de River, tantas veces citados como un sitio especial, donde se han armado y desarmado historias y leyendas. Por allà transitó en sus primeros tiempos, para conocer bien de adentro a la institución: “Yo caminé por allà al lado de maestros, como Amadeo Carrizo, Wálter Gómez o Adolfo Pedernera. Él fue el que un dÃa me dijo: ‘Venga pibe, vamos a la confiterÃa del club asà hablamos un poquito de fútbol’. Mi respuesta fue automática: ‘No, maestro, yo no puedo charlar de fútbol con usted’. Con gran humildad, entre otras cosas, me dejó una sentencia: ‘Yo sé que usted está relatando los partidos de River. Aprenda a caminar con pies de plomo estos pasillos, porque son venenosos y se lo van a querer comer en cualquier momento’. Fue una maravillosa enseñanza, porque en aquellos primeros años, vivÃa dentro del club. Ahora debe hacer como 20 años en los que solo voy cuando tengo que trabajarâ€.La década del ’90 fue pródiga en tÃtulos para River Plate. Consiguió varios en el ámbito local y la ansiada segunda Copa Libertadores, en 1996. Fue el momento de la aparición de un chico talentoso y con personalidad, a quien no le pesó la siempre compleja camiseta número 10: Marcelo Gallardo: “Lo conozco desde los 17 años. Iba a su casa en Merlo, donde tomaba mate con la mamá y el papá. Recuerdo que la primera vez que se lesionó seriamente, el único que lo fue a visitar fui yo. Con el paso de los años, él me devolvió todo esto con creces. En 2014 estuve muy grave, internado 90 dÃas, con una infección pulmonar. En una oportunidad, golpearon la puerta de mi habitación y era Marcelo. Me dio un abrazo y me pidió que lo disculpara por no haber podido pasar antes. Jamás habÃa hablado con él sobre la posibilidad de ser entrenador, a mà tampoco se me pasaba por la cabeza. Pero se preparó como pocos, encerrándose con Biscay y Buján en un pequeño departamento a ver partidos de todo el mundo. Las cosas siempre estuvieron claras, desde que me dijo que tenÃamos dos escenarios. Uno es el del afecto y el respeto. El otro, en el plano profesional, donde lo puedo criticar y él, cuantas veces quiera, decirme que no a una nota. Siempre le vi pinta de estratega y por eso, en un partido de Copa Sudamericana ante Sao Paulo, donde reapareció e hizo dos goles, me salió de adentro: ‘Sos Napoleón’. Pasaron los años y cuando ganó el primer tÃtulo como entrenador, se lo volvà a decir. De algo no tengo dudas: es el mejor técnico de la historia de Riverâ€.
Lito supo disfrutar de más buenas que malas, poniendo la garganta y la pasión por esos colores. Pero la situación más compleja, sin dudas, la configuró el descenso. Sus palabras, una vez terminado el partido, quedaron como un sÃmbolo del dolor futbolero: “Perder la categorÃa fue algo antinatural. Cuando volvimos de Córdoba, al haber perdido la ida con Belgrano, dije en una nota: ‘River tiene un pie y medio en el descenso’. Se tejieron miles de historias fuera de la cancha. No voy a caer en el tema que Grondona lo mandó al descenso, pero sà que él lo odiaba a Passarella y la mujer de Julio lo odiaba por triplicado. Esa mala relación, de alguna manera, se metió en las entrañas de River. Lo concreto es que el equipo estaba derrumbado. Ese final, con el hecho consumado, lo vivà con mucha tristeza y traté de representar a la gente. Mi micrófono era el de cada hincha que sufrÃa como nunca. Con el paso del tiempo, tomé consciencia del alcance que tuvo, al punto que tiene más de 14 millones de reproducciones en YouTube. No soy un hombre de insultar y ese dÃa dije algunas cosas fuera de lugar, pero conocÃa mucho la interna. Recuerdo una frase del Negro Fontanarrosa: ‘Una mala palabra dicha en el momento oportuno, es bienvenida’â€.En la charla no podÃa quedar afuera Daniel Passarella, otro personaje trascendente de la historia de River, con el que Costa Febre tuvo mucha relación, con idas y vueltas: “Las personas que le cuidaban la casa a Daniel era de Alberti, mi pueblo. Cuando comencé con la campaña de River, él era el técnico y tenÃa referencias mÃas a través de esta gente. En mi opinión fue un gran entrenador en la primera etapa, promoviendo muchos jóvenes. Y también se destacó como DT de la selección. Allà no tuvo a los jugadores claves al 100% en el Mundial de Francia. En la suma de virtudes, para mÃ, está detrás de Maradona como el mejor jugador argentino de la historia. TenÃa todo para ser un gran presidente, pero se enroscó en su propia soberbia, fracasó rotundamente y fue el responsable principal de la caÃdaâ€.
En 1984, la audiencia del fútbol de ascenso por radio tenÃa un claro liderazgo con Jorge Bullrich por Rivadavia. En ese momento, casi en forma silenciosa, por Colonia, apareció un programa que le peleó ese lugar, mantuvo una enorme vigencia y que tuvo a Lito como una parte fundamental: El ascenso por tres: “Con Osvaldo Guerra y Daniel Cascioli, éramos tres pibes con un gran entusiasmo. Fue una experiencia notable haber podido relatar en todas las canchas del ascenso. Nos Ãbamos al mediodÃa hasta la zona donde estaba el estadio, donde debÃamos conseguir la lÃnea telefónica de algún vecino. Con suerte, estaba enfrente o quizás a 500 metros. Una locura (risas). Fueron momentos extraordinarios, donde aprendà muchÃsimo. Mi último partido fue en diciembre del ’90 en la cancha de Defensores de Belgranoâ€.SerÃa imposible el racconto de en cuántos torneos diferentes transmitió Lito a su amado River, tanto a nivel local como internacional. Ahora asoma en el horizonte una competencia inédita, como lo es este gran Mundial de Clubes a desarrollarse en Estados Unidos, donde los Millonarios van a codearse con los mejores del planeta. Siendo un productor independente, no es una empresa fácil para Costa Febre, sin embargo, acuna el deseo de poder estar allÃ: “El sueño es poder ir al Mundial de Clubes en Estados Unidos. Tenemos una audiencia lograda a través de tantos años y de haber pasado por muchas radios. Desde toda mi vida he sido un productor independiente y, más allá del esfuerzo que vamos a hacer con todo el equipo, le queremos pedir una ayuda al hincha para poder concretarlo e ir paleando parte de los gastos, algo que no es sencillo. Quien quiera lo puede hacer en costafebrermonumental.com.ar, para hacer su aporte y obtener alguna de las muchas recompensas que ofrecemos, como un par de guantes de Armani, dedicados especialmente. Estimo que la cosa deberÃa andar bienâ€.
Lito sueña con que sus oyentes, fieles de tantas horas, desde los tiempos de la portátil en el oÃdo a esta modernidad de las aplicaciones, no lo dejen en banda. Como no lo hizo él, en ninguna de las batallas que el cuadro Millonario libró desde 1991. Es que justamente una banda es la que lo une. Esa roja, que les cruza el pecho. Y que los hace vibrar, a cada uno desde su lado, aunque estén del mismo lado: la pasión por River Plate.